Para Pedro Tapia, la apnea es un camino de exploración personal en el que cada inmersión ofrece la oportunidad de conocerse mejor. Comprender las sensaciones del cuerpo, observar las emociones y reconocer cuándo avanzar o descansar son aspectos fundamentales de su evolución como deportista.

(Foto de Federico Buzzoni)
En esta entrevista con Darina Chesheva, Tapia explica cómo ha construido su propio método de entrenamiento, qué ha aprendido de una trayectoria en gran medida autodidacta y por qué las medallas y los récords nunca han sido su principal motivación. Una conversación sobre la preparación física y mental, la enseñanza y el placer de sumergirse.
Darina Chesheva: Pedro, para empezar, ¿podrías llevarnos a los inicios de tu trayectoria? Cuéntanos un poco sobre tu pasado deportivo, las experiencias que te acercaron a la apnea y lo que te ha mantenido vinculado a ella.
Pedro Tapia: En general, toda la vida he sido una persona muy activa y deportista. De niño jugaba al fútbol, de adolescente practiqué un poco de gimnasia y, de adulto, siempre hice ejercicio o alguna actividad física. Sin embargo, nunca había practicado ningún deporte a nivel competitivo hasta que llegué a la apnea.
Lo que me ha mantenido practicándola, sin duda, es la autoexploración y el autoconocimiento que he desarrollado a lo largo de estos años.

Darina Chesheva: Llegaste a la apnea hace relativamente poco y, sin embargo, en apenas unos años has alcanzado el podio mundial. ¿Qué crees que te ha permitido progresar tan rápido?
Pedro Tapia: Creo que han sido varios factores. Uno de ellos ha sido apostar por esta carrera deportiva, dejar por completo lo que hacía antes y dedicarme a tiempo completo tanto a mi desarrollo personal y deportivo como a mi trabajo como educador. Otro factor ha sido prestar atención a todos los pequeños detalles del entrenamiento, la preparación física, el descanso y la alimentación. Muchas veces he logrado grandes avances haciendo pequeños cambios.
Darina Chesheva: Eres fundamentalmente autodidacta y has aprendido mucho a través de la experimentación, la experiencia y los recursos disponibles en internet. ¿Cuáles han sido las ventajas y los riesgos de aprender sin un entrenador tradicional?
Pedro Tapia: Una de las cosas más valiosas de haber aprendido, en gran medida, por mi cuenta ha sido aprender a observarme. La autoobservación es algo que practico día a día: observar la parte física, entender mi cuerpo y sus sensaciones, reconocer cuándo es momento de esforzarme más y aumentar la intensidad, y también cuándo es momento de descansar o hacer una descarga de entrenamiento. La observación mental y emocional también ha sido muy importante.
Como personas, todos procesamos la información de manera diferente, de acuerdo con nuestras creencias y experiencias. Algo que me ha funcionado mucho a la hora de tomar decisiones es visualizar todos los escenarios posibles, no únicamente el que deseo, y estar en paz con cualquiera de ellos como resultado.
Por otro lado, en cuestiones más técnicas, al principio me apoyé mucho en información de internet, vídeos explicativos y tutoriales en YouTube. Una vez que empecé a competir, observaba a otros atletas que me inspiraban para ver qué hacían, conocer sus rutinas e incluso pedirles consejos.
En cuanto a los riesgos, creo que uno de los principales para mí ha sido querer tener el control de demasiadas cosas: mi entrenamiento, mi descanso, mi alimentación, mi preparación e incluso tratar de anticipar cómo resolver situaciones que todavía ni siquiera han sucedido.
A veces eso puede ser mentalmente agotador. Pero, al mismo tiempo, ese proceso también me ha llevado a conocerme mucho más a fondo.
Darina Chesheva: Cuando algo no funciona en tu entrenamiento o en tu rendimiento, ¿cómo sabes si debes perseverar o detenerte y replantear tu enfoque?
Pedro Tapia: De forma natural, tengo un umbral de paciencia y tolerancia. Si estoy dentro de ese umbral, puedo seguir con el plan y entender que es parte del proceso.
Sin embargo, cuando siento que ya he cruzado ese umbral, mi creatividad se dispara y empiezo a generar un plan B o un plan C. De esa manera, recuerdo que siempre hay otros caminos por trazar y explorar.
Darina Chesheva: Has comentado que no te consideras especialmente competitivo y que trabajas para desarrollar todo tu potencial sin pensar en lo que hacen los demás. ¿Es difícil mantener esa mentalidad cuando las medallas, las clasificaciones y los resultados de otros deportistas están constantemente presentes a tu alrededor?
Pedro Tapia: Cuando pienso en otros atletas, lo hago desde la admiración y la inspiración. Cada atleta tiene su historia y está corriendo su propia carrera.
Por supuesto que existen pensamientos competitivos y comparativos, porque soy un ser humano como todos, con un equilibrio entre humildad y orgullo.
Cuando digo que no soy una persona competitiva, me refiero a que decido desde qué lugar tomar mis decisiones.
Si las decisiones vienen de un deseo de crecimiento personal y de la confianza en lo que sé que puedo hacer, entonces son coherentes con mi propio proceso.
Si siento que una decisión podría venir del orgullo, de querer demostrar algo o incluso de compararme con alguien más, acepto ese pensamiento y entiendo que forma parte de ese equilibrio. Simplemente no actúo en consecuencia: lo dejo ir y reformulo la decisión.
Darina Chesheva: ¿Cómo es una semana típica de entrenamiento para ti? ¿Qué parte de esa planificación está definida de antemano y cuánto ajustas según cómo te sientes?
Pedro Tapia: Mi entrenamiento base comienza con un día de trabajo, es decir, con una sesión de coaching o trabajando como instructor. Esto me mantiene haciendo inmersiones de entre 20 y 40 metros de forma continua.
Si es posible, hago alguna inmersión o algún ejercicio técnico para mí, siempre y cuando las personas con las que esté puedan actuar como apneístas de seguridad.
Después viene una sesión de gimnasio. Tengo diferentes entrenamientos que van desde el trabajo de fuerza con pesos cercanos al máximo hasta sesiones de cardio y calistenia, además de ejercicios que aprendí en gimnasia y que son ideales para desarrollar fuerza, coordinación y propiocepción.
El entrenamiento de profundidad durante la temporada es relativamente más sencillo. Empiezo a hacer progresiones que vayan acompañadas de buenas sensaciones, una compensación sólida y, sobre todo, del disfrute de la inmersión.
Si esos tres factores están presentes, voy más profundo en la siguiente inmersión y continúo así.

Darina Chesheva: Tu preparación combina gimnasia y trabajo de fuerza, entrenamiento en piscina e inmersiones profundas. ¿Cómo se complementan estas distintas formas de entrenamiento?
Pedro Tapia: Los ejercicios de gimnasia han sido clave para mí. Son ejercicios de cuerpo completo y requieren desarrollar una conciencia corporal completa: entender la activación y la inhibición muscular, las cadenas musculares, la ubicación del cuerpo en el espacio y la coordinación.
En la piscina puedo trabajar mucho la parte técnica y, sobre todo, entender y sentir cómo desplazarme en el agua. Es una activación sensorial que resulta muy importante desarrollar.
El gimnasio es donde puedo desarrollar la fuerza y la resistencia necesarias para preparar y adaptar el cuerpo a diferentes funciones.
Y, para mí, la profundidad es donde cosecho los frutos de todo lo anterior. El cuerpo ya está preparado y es momento de soltar, relajarme y disfrutar.
Darina Chesheva: Ganaste medallas de plata tanto en CWT como en CNF en el Campeonato Mundial CMAS de Honduras. ¿Hay alguna disciplina que prefieras especialmente? Y, en general, ¿te atrae más bucear con bialetas o monoaleta, o sin aletas?
Pedro Tapia: Me gustan las cuatro disciplinas de profundidad, pero el peso constante con monoaleta —CWT— y el peso constante sin aletas —CNF— son, sin duda, mis favoritas.
No tengo una preferencia entre estas dos. Creo que son completamente opuestas, y eso es justamente lo que me gusta.

Darina Chesheva: No solo eres deportista; también trabajas como entrenador de apnea. ¿Cómo ha cambiado la enseñanza a otras personas tu manera de entender tus propias inmersiones?
Pedro Tapia: Enseñar y transmitir a otras personas es una forma de recordarme constantemente cuál es mi filosofía y cuál es mi estilo. Mis alumnos son un espejo de mi propio coaching.
Además, cada alumno tiene algo importante que enseñarme. Puede ser algo relacionado con la apnea, la personalidad, la resiliencia o la vida en general.
Me siento muy afortunado de poder ejercer esta profesión, por la forma en que me permite conectar con gente de todas las edades y de todo el mundo, con personas a las que quizás jamás habría conocido si no fuera por la apnea.
Darina Chesheva: Si mañana la apnea dejara de darte medallas, récords y reconocimiento, ¿qué seguiría motivándote a entrar en el agua?
Pedro Tapia: Los récords, las medallas y los reconocimientos deportivos han sido la consecuencia de todo el proceso. Por supuesto que es bonito y gratificante recibirlos, pero nunca han sido el objetivo principal. Y ese es un diálogo que mantengo constantemente conmigo mismo, para no caer en algo tan limitado como enfocarme únicamente en el resultado y en los aplausos.
Yo voy a seguir disfrutando del agua y de las inmersiones, independientemente de los reconocimientos. Y, por cierto, es algo que naturalmente va a pasar. Llegará alguien más fuerte, más joven y mejor. Así es la historia del deporte. Si en mi camino puedo inspirar a otros para que eso suceda, ¡qué mejor!
Cuando hablo con mis alumnos sobre cómo y dónde colocar los reconocimientos, siempre les digo: Tu familia, tus amigos y la gente más cercana a ti seguramente se van a alegrar si logras tus metas. Pero ellos no te quieren por tus logros, sino por quien eres. Así que uno no debe poner su propio valor en esas metas.











