Darina Chesheva: Te iniciaste en el buceo libre viniendo del mundo de la natación. ¿Cuándo te diste cuenta de que el buceo libre se estaba convirtiendo en algo más que un simple pasatiempo y que podía convertirse en una actividad deportiva en toda regla?

Mirela Kardasevic: La natación me enseñó disciplina y me ayudó a sentirme cómoda en el agua desde muy pequeña. Pero antes de descubrir el buceo libre, llevaba nueve años sin practicar deporte. Nunca me imaginé que volvería a la competición de élite, y mucho menos que competiría al más alto nivel.

Mirela Kardasevic se prepara para el DYN

El buceo libre me descubrió algo totalmente diferente. No se trataba solo del rendimiento físico, sino de aprender a sentirme a gusto en la quietud, a entender mi cuerpo y a desarrollar una mentalidad totalmente nueva.

Me di cuenta de que podía convertirse en algo más que un pasatiempo cuando empecé a ver progresos constantes, no solo en mis resultados, sino también en mi mentalidad. Cada competición me demostraba que mis límites estaban mucho más lejos de lo que había imaginado. Darme cuenta de eso me despertó la curiosidad por ver hasta dónde podía llegar de verdad, y fue entonces cuando el buceo libre se convirtió en mucho más que un simple deporte.

Darina Chesheva: Si echas la vista atrás a tus primeros años en este deporte, ¿cuál fue el mayor reto que tuviste que superar?

Mirela Kardasevic: El mayor reto no fue físico, sino mental. Como muchos principiantes, quería mejorar rápido, pero el buceo en apnea no premia la impaciencia. Cuanto más intentas forzar el progreso, más difícil se vuelve.

Mirela Kardasevic se despide con buen pie del DYN

Aprender a confiar en el proceso, aceptar que se avanza más despacio y mantener la calma bajo presión lo cambió todo. En cuanto dejé de intentar controlar cada inmersión, me convertí en un buceador mejor. El buceo libre me ha enseñado que, a veces, la forma más rápida de avanzar es ir más despacio.

Darina Chesheva: Has triunfado tanto en competiciones en pista cubierta como al aire libre. ¿Te resulta algún entorno más exigente mentalmente que el otro? ¿Y qué ajustes concretos haces en tu entrenamiento antes de las competiciones?

Mirela Kardasevic: Las competiciones en piscina cubierta y al aire libre te plantean retos muy diferentes. En la piscina, todo es predecible, así que te centras por completo en tu propia ejecución. No hay excusas, simplemente tienes que darlo todo.

Mirela Kardasevic en el Campeonato Mundial de Buceo Libre de la CMAS, en piscina

El mar abierto es diferente porque la naturaleza siempre tiene la última palabra. Las condiciones cambian y cada inmersión es única.

Mirela Kardasevic CNF

Mi preparación refleja esas diferencias. Antes de las competiciones en piscina, me centro en la precisión, la eficiencia y la constancia. Antes de las competiciones de profundidad, dedico mucho más tiempo a adaptarme al entorno y a ganar confianza en diferentes condiciones. En ambos casos, sin embargo, la preparación mental es tan importante como el entrenamiento físico.

Darina Chesheva: Cuando comparas tu entrenamiento actual con el de hace tres o cuatro años, ¿cuáles son los cambios más importantes que has hecho?

Mirela Kardasevic: Hace unos años, pensaba que entrenar más siempre daba mejores resultados. Hoy en día me doy cuenta de que entrenar de forma más inteligente es mucho más valioso que simplemente entrenar más duro. La recuperación, el sueño, la alimentación y la preparación mental se han vuelto tan importantes como el tiempo que pasas en el agua.

Mirela Kardasevic disfrutando de un gran salto

Estoy compaginando el deporte de élite con la vida familiar, el trabajo y la crianza de mis hijos, así que cada sesión de entrenamiento tiene que tener un objetivo. No puedo permitirme el lujo de malgastar ni energía ni tiempo.

Además, me he vuelto mucho más paciente. No busco rendir al máximo todos los días. En cambio, me centro en ser constante, sabiendo que las actuaciones excepcionales suelen ser el resultado de muchas sesiones de entrenamiento normales pero bien hechas.

Darina Chesheva: ¿Qué parte de tu entrenamiento te gusta más y cuál te resulta más exigente?

Mirela Kardasevic: Lo que más me gusta sigue siendo estar en el agua. Por muy ajetreada que esté la vida, en cuanto me sumerjo, todo se queda en silencio. Esa es una de las razones por las que me enamoré del buceo libre desde el principio: es uno de los pocos momentos en los que nada más importa, salvo el momento presente.

Mirela Kardasevic CNF

Lo más complicado no es la sesión de entrenamiento más dura, sino encontrar la constancia para seguir acudiendo. Tengo una agenda muy apretada, así que la mayoría de las veces estoy cansado y, como todo el mundo, no me levanto motivado todos los días.

Darina Chesheva: Has dicho que te tomas las competiciones como algo divertido, en lugar de simplemente como una búsqueda de récords. Sin embargo, los récords mundiales exigen una disciplina y una presión enormes. ¿Cómo consigues mantener esa sensación de diversión mientras te exiges llegar a un nivel tan alto?

Mirela Kardasevic: Para mí, los récords nunca han sido el objetivo, sino la consecuencia de hacer bien cientos de pequeñas cosas a lo largo de mucho tiempo. Si me centrara solo en el resultado, perdería la razón por la que me enamoré de este deporte.

Mirela Kardasevic DYNB

Antes de cada competición, me recuerdo lo afortunada que soy por poder hacer lo que me gusta. La presión viene de las expectativas, pero la diversión viene de estar totalmente presente. Cuando me centro en la propia zambullida en vez de en el resultado, suele ser ahí cuando consigo mis mejores actuaciones.

Darina Chesheva: ¿Qué te ha enseñado el buceo libre sobre ti misma como persona?

Mirela Kardasevic: El buceo en apnea me ha enseñado que la fuerza no siempre consiste en esforzarse más. A veces, la fuerza significa mantener la calma, dejar de controlarlo todo y confiar en ti misma.

Mirela Kardasevic, concentrada

También me ha enseñado que nuestros límites suelen ser mentales mucho antes de que sean físicos. Todos los logros que realmente han merecido la pena han surgido de aprender a sustituir el miedo por la curiosidad.

Más allá del deporte, el buceo libre me ha convertido en una persona más paciente y, espero, en un mejor ejemplo para mis hijos. Quiero que vean que el éxito no solo tiene que ver con el talento, sino también con el compromiso, la constancia y el disfrutar del camino, incluso cuando es difícil.

Darina Chesheva: ¿Qué consejo les darías a los jóvenes deportistas que sueñan con competir al más alto nivel internacional?

Mirela Kardasevic: No compares tu trayectoria con la de los demás. En las redes sociales solo se ven los momentos más destacados, pero el éxito se construye en esos días tranquilos que nadie ve.

Mirela Kardasevic - «A veces, la forma más rápida de avanzar es ir más despacio»

Busca entrenadores y compañeros de equipo que te hagan crecer, ten paciencia con tu evolución y recuerda por qué empezaste. La pasión te mantendrá en marcha mucho más tiempo que la ambición por sí sola.

Darina Chesheva: ¿Cómo crees que va a evolucionar el buceo libre en la próxima década?

Mirela Kardasevic: Creo que el buceo en apnea tiene un futuro increíblemente prometedor. Cada vez más gente se está dando cuenta de que va mucho más allá de aguantar la respiración; es un deporte que enseña a conocerte a ti mismo, a controlar tus emociones, a tener paciencia y a respetar la naturaleza. Son cualidades que cada vez tienen más valor en este mundo tan ajetreado de hoy en día.

En cuanto a la competición, creo que seguiremos viendo cómo los resultados alcanzan nuevos niveles. También espero que el buceo libre siga creciendo a nivel internacional y que, algún día, se convierta en parte de los Juegos Olímpicos. De verdad creo que tiene todo lo que un deporte olímpico moderno debería representar: una capacidad atlética increíble, resistencia mental, sencillez y una conexión única entre el cuerpo humano y la naturaleza.

Pero lo que más me entusiasma es ver cómo cada vez más gente descubre el buceo en apnea simplemente porque les enriquece la vida. Tanto si vas a por un récord mundial como si estás asistiendo a tu primera clase de apnea, este deporte te enseña a tomártelo con calma, a estar presente y a confiar en ti mismo.

En un mundo que no para de exigir más velocidad y más ruido, el buceo en apnea nos recuerda que, a veces, la mayor fuerza viene de la calma absoluta.